No es una novedad que los puestos mejor calificados, de poder o
punteros
se reserven tradicionalmente a los hombres. Y lo mismo ha pasado con el sector tecnológico,
donde pese a haber cada vez más mujeres, siguen
siendo minoría. ¿Por qué ocurre esto? Entre otras causas, se trata de una cultura de la
exclusión. Similar a la que existen en otros sectores.
De hecho, el termino brogrammer viene de ahí: junta ‘bro’, que refiere a hermandades, con
‘grammers’, al ocurrir entre programadores. Apareció hace casi una década el término entre
algunos de los jóvenes que
estaban ocupando las oficinas de Facebook, Google y otras compañías de cables, satélites y
algoritmos. Hoy en día, cada vez son más los que se dan cuenta de la exclusión. Por eso
hablamos del
‘brogrammer’ o cómo el machismo no quiere mujeres programadoras.