Brogrammer y el Machismo en la Tecnología

Las barreras puestas a las mujeres en el mundo tecnológico no es nada nuevo. Se trata del ‘brogrammer’.

Brogrammer


No es una novedad que los puestos mejor calificados, de poder o punteros se reserven tradicionalmente a los hombres. Y lo mismo ha pasado con el sector tecnológico, donde pese a haber cada vez más mujeres, siguen siendo minoría. ¿Por qué ocurre esto? Entre otras causas, se trata de una cultura de la exclusión. Similar a la que existen en otros sectores.

De hecho, el termino brogrammer viene de ahí: junta ‘bro’, que refiere a hermandades, con ‘grammers’, al ocurrir entre programadores. Apareció hace casi una década el término entre algunos de los jóvenes que estaban ocupando las oficinas de Facebook, Google y otras compañías de cables, satélites y algoritmos. Hoy en día, cada vez son más los que se dan cuenta de la exclusión. Por eso hablamos del ‘brogrammer’ o cómo el machismo no quiere mujeres programadoras.

Algo que repercute mucho más allá de las mujeres expulsadas del sector. Afecta a los productos que los programadores hacen, a la inteligencia artificial, a algoritmos como los que filtran candidatas y candidatos a puestos de trabajo. Desde nombrar en femenino cargos supuestamente menos cualificados (modista en contraposición con modisto) hasta considerar que algunos puestos solo pueden ser ocupados por hombres (porque es lo que hasta ahora ha pasado).

También el ‘doxing’, el acoso tecnológico que permiten ciertos sistemas. Al no estar las mujeres en su creación, se ‘olvidan’ de incluir sistemas de seguridad que eviten el acoso. Muchas internautas, tuiteras o incluso jugadoras de videojuegos online, esconden su identidad para no sufrir este tipo de acoso. El Observatorio de la Violencia de la Fundación Mujeres ya incluye el doxing como una forma más de violencia machista.

Esta exclusión no solo es una sensación. Son datos concretos de la Unesco. El informe resultante, presentado en noviembre de 2022, volvió a constatar la brecha de género: en España solo el 1,7% de las mujeres ocupadas se dedican a la tecnología digital frente al 6,19% de los hombres. ¿Cuántas de estas mujeres abandonaron por el camino? ¿Cuántas mujeres abandonaron después de su primera experiencia laboral? ¿Cuántas desistieron de su idea de estudiar tecnología?

Así también existe que esta desvinculación de las mujeres con la tecnología se aplique en su vida diaria. La brecha de género en el uso y el edadismo son otra de las consecuencias del ‘brogrammer’. La ‘silver economy’ o economía plateada incluye todas aquellas actividades económicas, productos y servicios destinados a satisfacer las necesidades de los mayores de 50 años. Parece que los ‘brogrammers’ tampoco lo tienen en cuenta.